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Uso Evernote para guardar todas mis notas desde el 19 de marzo de 2011, antes incluso de empezar a escribir esta newsletter. Ahà están guardados todos los borradores de la Bonilista, todas mis ideas, proyectos que acabaron convirtiéndose en empresas, información sobre mis viajes… mi vida entera.
Sin embargo, después de 15 años, he decidido dejar de usarla. No porque la herramienta ya no me sea útil, sino porque siento que me están exprimiendo. En 2024, empecé a pagar 40 € al año por usarla. En 2025, subieron el precio a 99 €. En 2026, lo volvieron a subir hasta los 199 €.
Esas subidas constantes y sin lÃmite a la vista no son casuales. En 2023, Evernote fue adquirida por Bending Spoons, una empresa italiana que se dedica a comprar productos digitales. Por eso algunos medios lo denominan «el Constellation europeo», aunque en realidad se parecen como un huevo a una castaña.
Constellation compra software B2B: sistemas de gestión municipal, ERPs industriales, herramientas que nadie ama pero que se necesitan.
Bending Spoons compra productos B2C: Evernote, Vimeo, Meetup o WeTransfer. Productos que usamos, recomendamos y forman parte de nuestra vida digital.
Constellation se ha convertido en un mito de la industria informática porque ha conseguido construir un grupo de 80.000 millones, conservando los equipos fundadores de las empresas adquiridas y aplicando una descentralización extrema. De sus 50.000 empleados, solo 14 trabajan en su sede de Toronto.
Bending Spoons hace todo lo contrario. Tras cada adquisición, ejecuta despidos masivos para centralizar las operaciones en su sede de Milán.
Constellation compra infraestructuras invisibles. Bending Spoons compra marcas con memoria emocional que conocemos. Por eso nos llama la atención, pero en realidad no están haciendo nada novedoso sino aplicando un modelo roll-up «de libro».
Por eso, en vez de quedarnos en la anécdota, esta es una buena oportunidad para repasar las reglas de un juego al que es probable que llevemos jugando bastante tiempo sin darnos cuenta, ya sea como consumidores, inversores… o empleados.
El modelo de roll-up no va de crear productos mejores, sino estructuras más rentables. Consiste en comprar muchas empresas pequeñas de un sector fragmentado y unirlas en una sola. Como el mercado suele valorar esa nueva compañÃa más grande con múltiplos más altos que los aplicados a las adquiridas, se crea valor sin hacer mucho más.
SÃ, 50.000€ de beneficios de Bending Spoons valen más que 50.000€ de beneficios de Evernote. Si no comprendes el razonamiento económico detrás de eso, la mejor forma de entenderlo es la metáfora de Burger King y el Bar Manolo.
Pero más allá de mejorar múltiplos, el roll-up también genera valor creando una estructura más eficiente. Por ejemplo, consolidando departamentos duplicados o aplicando economÃa de escala, consiguiendo un menor precio de sus proveedores o acceso a financiación con mejores condiciones.
Bending Spoons está aplicando este modelo de forma ultraagresiva. Despide a casi toda la plantilla de las empresas que adquiere (reducción de costes) e incrementa el precio de los servicios que adquiere (mejora de márgenes) y el mercado le está premiando por saber hacerlo. En octubre de 2025, su última ronda de financiación valoró la compañÃa en 11.000 millones de dólares.
No deja de ser paradigmático que, al mismo tiempo, llevemos meses escuchando que «el software ya no vale nada». Que cualquiera podrÃa montar un Evernote en dos tardes sin ni siquiera saber programar.
Es verdad que los tipos han subido, el dinero ya no sale gratis y el venture capital ya no tolera pérdidas eternas, lo que ha reducido los múltiplos de valoración de SaaS de 20x a 6-8x.
De ahà a que no valga nada hay un abismo.
Lo que está demostrando Bending Spoons no es que el SaaS esté muerto, sino que en un mercado bajista, la mejor inversión no es crear software sino comprarlo.
Es tentador caer en la crÃtica fácil al modelo. Pero ¿era sostenible que llevara 12 años usando un producto sin pagar nada solo porque su versión gratuita fuera suficiente para mÃ?
Si fuera tan sencillo hacer lo que hace Bending Spoons, «doblar cucharas» o volver a hacer rentables servicios que llevan años languideciendo ¿por qué no lo han hecho otros? ¿Por qué no lo hacemos nosotros?
En mi caso, no es una pregunta retórica.
Hace algunos años —en una vida anterior— me ofrecieron quedarme con Redbooth. Un gestor de proyectos que nació como potencial «JIRA killer» y que se habÃa quedado estancado. PedÃan entre 3 y 4 veces sus beneficios anuales.
Me lo pensé. No me atrevÃ.
Si hubiera dado el paso, quizás habrÃa tenido que ajustar la plantilla. Pero ¿habrÃa despedido a toda? Quizás habrÃa reducido la versión gratuita o subido precios. Pero ¿los habrÃa incrementado un 400 % en dos años?
Quiero pensar que no, pero la verdad es que no tengo ni idea. Es muy fácil decidir qué hay que hacer cuando el que arriesga su dinero es otro.
Entonces ¿es Bending Spoons el bueno o el malo de la pelÃcula? Probablemente ninguno de los dos. Es, simplemente, una consecuencia.
Confundimos durante demasiado tiempo crecimiento con valor. Celebramos usuarios sin mirar márgenes. Aplaudimos rondas sin preguntarnos por la rentabilidad.
Se acabó la fiesta y Bending Spoons está optimizando la resaca.
El software no ha muerto. Se ha convertido en un activo financiero más. Y si han cambiado las reglas del juego, para tener unas mÃnimas posibilidades de ganar, lo mÃnimo que podemos hacer es conocerlas.
Si eres usuario de un producto adquirido por Bending Spoons, ahora ya sabes lo que puedes esperar. Si eres parte de su plantilla, también.
Y si eres un emprendedor y algún dÃa te planteas vender tu empresa, te interesa entender quién puede comprarla… y para qué.
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