«El año imposible», por Diego Mariño, portada de la Bonilista 768
No hay nada más fácil de gestionar que la empresa de otro
por Diego Mariño, cofundador de Pétalo

¿No os parece arrogante la gente que se cita a sí misma?
 
Pues espero que no, porque si hay una frase que siempre digo cuando alguien me agradece un consejo sobre su empresa, es la que da título a esta Bonilista: «no hay nada más fácil de gestionar que la empresa de otro». No acabas de creerte lo fácil que es reconocer lo evidente cuando lo ves desde fuera.
 
Si te paras a pensarlo bien, el proceso mental de levantar una empresa no se diferencia tanto de implantar un régimen comunista o redactar un estándar que aglutine a todos los anteriores: al principio parece una buena idea, luego te convences de que «esta vez será diferente, ya verás»... hasta que finalmente ocurre lo que estaba en el guion, mientras te preguntas cómo no pudiste ver lo obvio. Porque ya no lo ves desde fuera y has perdido ese superpoder de aconsejar cómo se debe gestionar en el día a día.
 
Durante 2025, he podido comprobarlo de primera mano, ayudando a otras empresas a corregir problemas que, al mismo tiempo, cometía en la mía. Pocas cosas provocan mayor satisfacción culpable que ver a otro metiendo la pata, así que, voy a aprovechar que me han dado este folio en blanco a final de año, para ver si os entretengo con unas reflexiones sobre lo que ha sido el primer ejercicio de Pétalo. Pero para ello, empecemos por el principio.
 
¿Qué es Pétalo?
 
Si le preguntáis a David, él siempre ha tenido claro que Pétalo es lo que veis: una firma de M&A hecha a nuestra manera. Para mí, Pétalo es otra cosa: la herramienta que hemos creado para descubrir cómo nos gustaría trabajar. Y si lo queremos redactar de forma compatible con ambos: «Pétalo ofrece servicios de M&A mientras sus socios buscan la mejor forma de ser felices trabajando».
 
¿Somos felices trabajando?
 
Que David os responda un domingo, si quiere. Yo lo haré de la forma más gallega que conozco: pues depende. O dicho parecido: «infeliz no soy, pero feliz tampoco». Tampoco es que se me conozca por ser la alegría de la huerta... Pero creo que tras un año trabajando juntos todavía estamos iterando en esa búsqueda de la felicidad.


Chaos no more


Olvídate de tener 20 pestañas y 12 documentos abiertos para lidiar con el día a día. Coda es una plataforma SaaS que te permite trabajar en cualquier proyecto de forma colaborativa y gestionarlo de forma integral. Lo sé porque yo mismo lo he usado en proyectos como SUPERMONO.

Documentación, tareas,
roadmaps, reuniones o integraciones con Slack, Figma, Jira, GitHub, OpenAI y casi cualquier cosa que se te pueda ocurrir. Coda funciona como un auténtico hub que reúne todo lo que puedas necesitar, evitando que tengas que cambiar de contexto cada dos por tres.

Y lo mejor es que puedes usarlo GRATIS y solo empezar a pagar por funcionalidades avanzadas cuando realmente las necesites. Ademas, que sepas que si lo pruebas usando este enlace, te llevarás 10 jeroclos de oro para usar en el caso de que quieras pasar a modalidad de pago ¡Ya me dirás! 🥳
¿Te gustaría patrocinar una Bonilista? Escríbeme a david@bonillaware.com y te informaré sobre disponibilidad y precios.

Hace 8 años escribí otra Bonilista coincidiendo con mi regreso a España tras experimentar la vida corporate americana. Y en ella os contaba lo que creo que es la felicidad: «encontrar una tribu con la que construir cosas». Y en eso estamos aún.

  • Creo que no hemos creado una tribu. Desde un principio cada uno ha cogido una posición clara: David en el frontend (clientes y negociaciones) mientras que yo he estado en el backend (contratos y excels). Y, al final, esa especialización (potenciada por el respeto a la responsabilidad del otro) ha generado que trabajemos verdaderamente aislados. No estamos luchando juntos por solucionar problemas, estamos haciendo tareas cada uno por su lado. Yo te asigno, y tú me asignas. Y es tan poco excitante como suena. Y es peor todavía en esas semanas que te pasas sin socio en el PetaPlex porque la TRG necesita un último empujón.
  • Creo que tampoco estamos «construyendo». Tengo la sensación de que estamos continuamente picando piedra, pero no veo que estemos levantando catedrales. Y que, además, construir implicaría empezar a tener estructura, y contratar equipo nos da miedo. Demasiada (más) responsabilidad. No queda nada tras una operación, sino el tener tiempo para hacer otra. Es complicado para los que somos «de producto» convertirnos en consultores: ves que pasa el tiempo, pero no iteras sobre nada tuyo. Y aunque intento convencerme de que la realidad no es como la percibo, la carga genética que traemos los «de producto» al evaluar el trabajo pesa en mi ánimo.
Además, el M&A es un servicio exigente: el compromiso que firmas te compromete varios trimestres y tu trabajo puede cambiarle la vida a tus clientes. Literalmente. No puedes estar a tiempo parcial, ni perder el foco ni abandonar a mitad de proceso.

Tener esa carga de responsabilidad sobre la espalda, si lo combinas con un cierto grado de perfeccionismo y altas dosis de autocrítica, también tiene un peaje. Así que, mientras esperas sentir que te mereces una recompensa, vas retrasando el momento de entrar en ese GPT que te sugiere estaciones de esquí para la semana que viene, intentando olvidar que no te quedan tantas temporadas por delante.
 
Pero algo bueno habrá, ¿no?
 
Claro :) En 2025 han ocurrido muchas cosas buenas, pero por lo que sea, los gallegos tendemos a fijarnos más en la mitad vacía del vaso que en la llena.
  • De entrada, facturamos unos 275.000 euros con nuestro MVP. Con la demanda que tenemos, y asumiendo una carga de trabajo razonablemente razonable, podríamos como poco doblar ingresos en 2026. Así que los números bien para el primer año. Nadie sensato se bajaría de este tren.
  • También empezamos el camino para convertir el proceso de M&A en un producto inspirándonos en el ejemplo de Manfred, igual que se buscaba empleo a gente que tenía trabajo, estamos creando un marketplace para empresarios que no estén pensando en vender su negocio. O que, como mucho, se planteen vender una pequeña parte a un socio tranquilo y predecible para hacer algo de caja personal. Lo digo porque...
  • Tras meses de papeleo conseguimos la autorización de la CNMV y, entre varios camaradas del metal, creamos un fondo de inversión para invertir a nuestra manera. Una parte regulada y predecible (que ya tomamos demasiados riesgos), y otra para inversiones directas en «empresas normales» (así llamamos a las que podemos valorar en términos financieros). <SPAM> Si tienes una empresa «normal» y te gustaría tener cerca a gente con experiencia en tecnología y skin-in-the-game invirtiendo su dinero para ayudarte a crecer, escríbeme.</SPAM>

 Si tuviese delante «algo fácil de gestionar como la empresa de otro» me recomendaría lo obvio: has de pasar menos tiempo entre checklists, cláusulas y modelizaciones (que escala mal y no te apasiona), y más tiempo analizando inversiones y ayudando a crecer a las participadas (que lo haces muy bien y además te encanta). Potencia aquello en lo que eres bueno y diferente, y delega lo delegable.
 
También me recordaría alguno de esos principios básicos de entender el mundo: «la hierba del vecino siempre te va a parecer que es más verde, asúmelo».

Y nunca olvides la importancia de celebrar cada triunfo, para no quedarte luego con la sensación de que no se avanza ni se construye.
 
Me sé la teoría al dedillo, así que, seguro que este año no consigo encontrar ninguna excusa perfecta para distraerme «aunque sea por un momento y como única excepción» del camino lógico, ni la mezclo con un poco de visión túnel, ni permito que el día a día distorsione la percepción de qué es importante y que es solo urgente.
 
Seguro. Ya veréis.

¿Quieres ayudarme a difundir este texto?

 
16992 suscriptores han recibido esta Bonilista.


¿Quieres modificar tu suscripción?
Puedes gestionar tus preferencias o desuscribirte de la lista.

Copyright © 2011-2025 La Bonilista, todos los derechos reservados.
_